Una vez tomamos conciencia del objetivo que perseguimos; que no es más que experiencias de usuario plenas y satisfactorias; la siguiente pregunta lógica es plantearnos el procedimiento, cómo vamos a alcanzar ese objetivo. El único camino es diseñar todo nuestro portal web o todas las interfaces de nuestras aplicaciones con un Diseño Centrado en el Usuario.
¿Qué es el Diseño Centrado en el Usuario?
El Diseño Centrado en el Usuario o DCU (UCD, User-Centered Design); hace referencia a una visión o filosofía del diseño; en la que el proceso está conducido por información acerca de la audiencia objetiva del producto.
La principal diferencia del DCU frente a otros enfoques es que su proceso no es secuencial o lineal; sino que presenta ciclos en los que iterativamente se prueba el diseño y se optimiza hasta alcanzar el nivel de calidad requerido.
En el proceso de DCU podemos diferenciar entre las siguientes etapas:
Planificación/Investigación:
Se define conceptualmente el producto en base a la investigación de la audiencia objetiva (necesidades, motivaciones, características, hábitos, modelo mental, actividades…) y al análisis competitivo (qué otros productos existen con audiencias y funciones similares).
Diseño/Prototipado:
Se toman decisiones de diseño partiendo de su dimensión más general (arquitectura de información y diseño de interacción) hasta su dimensión más específica (diseño gráfico en detalle y micro-interacciones). Estas decisiones se documentan y se prototipan con objetivos de evaluación.
Evaluación:
Aquellas decisiones de diseño y procesos críticos del producto se ponen a prueba mediante métodos de evaluación que pueden involucrar a usuarios.
Implementación:
Una vez el diseño ha alcanzado el nivel requerido de calidad, se procede a su implementación o puesta en producción.
Monitorización:
Una vez lanzado el producto se estudia el uso que de él hacen los usuarios, con el fin de identificar oportunidades de mejora.
Frente a otros enfoques como el Diseño Participativo, en el DCU los usuarios no participan en la toma de decisiones. Es el equipo de diseño el que tiene esa responsabilidad en exclusiva, y es su capacidad para transformar su conocimiento sobre el usuario en decisiones de diseño acertadas la que determinará la experiencia de uso del producto.
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